Una cosa que me gusta de Kunguru es que nos permite a todos en la empresa tener nuestra propia lista de tareas, pero además, incorporar a esa misma lista, las necesidades que tienen el resto de los compañeros de actividades que debemos realizar nosotros. No solo eso, además, permite que todos pongamos órden de prioridad y fecha máxima de culminación. Luego, logramos de una manera sencilla unificar los objetivos y jerarquizar el orden necesario para la ejecución de las tareas.
Sin mucho esfuerzo, logramos una cultura común, objetivos comunes y la coordinación necesaria de nuestras actividades con un mínimo esfuerzo.